Voy a intentar contar estos cuatro días de la manera más resumida posible, y me va a quedar larguísimo.
Viernes
Me despiertan nueve y media de la mañana con un llamado al celular "Hola Inés, estás despierta?"
Y a la hora tenía a mis dos amigos, Mario y Víctor en la puerta de mi casa. Me los llevé a pasear por el Centro y la Ciudad Vieja, y empezó a llover feo. Aún así recorrimos la Facultad de Derecho, la Biblioteca Nacional, el Museo Histórico Nacional, la Plaza Matriz, la Plaza Zabala y la Iglesia Matriz. Almorzamos como corresponde chivitos de La Pasiva, y después uno se fue a buscar alojamiento y el otro se fue conmigo al Montevideo Shopping, en donde nos hablamos de todo. Pero se nos unió más tarde Víctor, puesto que el hotel se llovía -N. de la R.: Llamamos por la guía a bastantes hoteles y todos ocupados, algo mal hay acá, se viene el fin del mundo :P-.
A Mario me lo llevé a la reunión de Pipas, realmente pasamos bárbaro, ya uno se iba a mandar para Tijuana, jejeje (tiemblan los corchos Q, juaasss), yo me puse a charlar con un montón, tengo entendido que marito también pasó bárbaro, muy muy bueno la verdad. Y se quejan mucho de la pizza pero yo la comí caliente. Pero me ca*** de frío.
Salimos Mario, Andrés y yo a tomarnos unas chelas bien frias (cervecitas), como para terminar la jornada. Por ahí terminó el viernes.
Sábado
Otra vez me vuelve a despertar Mario, se vino para casa, y de ahí empecé con todo, a armar el bolso, en el medio mi ma nos llevó a pasear en el auto y recorrer por la rambla, una divina mi vieja.
A la llegada me avisaron de que tenía un lugar para tirar la carpa, y yo llamando de apuro para conseguir una. Media hora antes de irnos, viene mi hermana con la carpa desde lo de mis abuelos y nos lleva a la terminal, a Mario, Le, y a mí. Otra fenómena más.
Llegamos a Tres Cruces, y corriendo nos subimos a un bondi, pero nos equivocamos de coche -igual iba para Durazno-, no nos pudimos bajar, y nos quedamos sin los asientos -así que los que viajaron en elos asientos 38 39 y 40 del coche 14 de Nossar préndanse fuego-. Yo me senté en el pasillo y me dormí la existencia terrenal. Cuando llegamos a Durazno nos pasaron a buscar a la terminal, y lo único que se veía por todo el camino eran carpas y puestos de venta de comida y bebida. Muuuuuucha muchísima gente, nunca vi nada igual.
Llegamos a la casa de esta gente, y me encontré con mi amigo S, que me ayudó a armar la carpa (nunca había visto esa carpa, una carpita canadiense de unos 40 kilitos, pero que tiene pinta que aguanta de todo, yo nomás ayudé a estacar, porque el resto se lo dejé a S para que la armara). Ahí nos hicimos unos amigos, con los cuales lloramos de risa, pasamos bárbaro, y después de charlar un rato encaramos la caminata hacia el Parque de la Hispanidad.
Por suerte estos gurises y nosotros fuimos todos juntos, y más o menos estuvimos la estadía por allá juntos, como para no perdernos. Llegamos para cuando estaba tocando la Bersuit (pelado gil, por qué te metés en la boca del lobo con lo de las papeleras), una masa multitudinaria de gente, un montón de caídos ya el sábado, qué baranda a faso -me desmayé en el pogo, y me cargaron hasta la cruz roja, donde me revivieron, pero que susto-.
Y después volví a la mitad del toque, ya estaba Rey Toro, y a ninguno de los que estábamos ahí nos gustaba lo que estábamos escuchando. Y nos vino genial que L se desmayara ahí, porque nos llevaron en ambulancia hasta la puerta de donde estábamos (que era en la otra punta), muy fuerte, y de la casa nos fuimos a comer algo al centro porque no dábamos más del hambre.
Cuando volvimos, a los que estaban en la carpa de al lado nuestro los robaron, les llevaron toditos los bolsos (también, llevaron todas remeritas y camperitas quicksilver, north sale, dejaron toda la plata en las billeteras ahí en la carpa, y uno hasta dejó la tarjeta del cajero automático). A esos no los conocía nadie, igual es una cagada que te roben todo, pero también qué giles.
Domingo

Ya cuando me desperté a las 11 de la matina, el wey estaba desayunando con uno de nuestros recientes amigos 6 cervezas (y se tomaron como 11). Desarmamos la carpa y metimos los bolsos en la camioneta, y nos fuimos al centro. Fácil 1000 personas había en esa plaza, tirando cerveza y sidra desde los balcones, rock a todo volumen en los parlantes de los comercios, impresionante.
Paseamos un rato por ahí, y después nos fuimos de nuevo al parque de la hispanidad. Caminamos hasta la estación de servicio, los chicos se fueron caminando y las chicas nos fuimos en taxi!!! Bah, paramos un taxi, y nos subimos, nos dejó a 6 cuadras. Y cuando nos bajamos, Le había perdido su entrada!! Llamando a su primo, tuvimos que hacer unos malabares para conseguir la entrada, y al final entramos.
Y vimos a Chala Madre, Hereford, Trotsky, Buitres y Catupecu Machu, la mitad de las cosas desde el pogo, saltando a lo bestial, muy divertido, rock a pleno. También se me perdió en el medio Mario, pero lo encontré como una hora más tarde, por suerte. Y de ahí él y yo fuimos al stand de merchandising y me traje una remera (también porque tenía frío, y como pa que me haga de un poco más de abrigo).
Después a emprender la vuelta, menos mal que nos llevaron la carpa a Montevideo, pero los bolsos los cargamos hasta la Terminal (unos 6 km), impresionante la cantidad de sobres de dormir que se veían en la terminal gente tapizada por el piso, un loco gritándole a una mina que le iba a bajar los dientes, y todos mirando, muy muy loco. Y nos subimos al bondi, vuelta a dormir en el suelo, caímos todos en mi casa, y planchamos....
Lunes
Nos despertamos los tres, Le se fue a trabajar, al fin podía darme una ducha, me llevé a Mario al Punta Carretas Shopping, buscamos una campera de la selección uruguaya pero no venden en todo el shopping (muy gracioso), y nos fuimos a Burlesque con mi hermana y un amigo más a tomar algo, comer unos nachos con muzarella, y charlar de la vida, hacer sociales con la lluvia, disfrutar del feriado.
Y despedirse, puesto que marito se me fue a eso de las 2 y media de la matina, llevándose muy buenos recuerdos de acá, y yo viví uno de los recitales más alucinantes, al que no voy el año que viene, jajajajaja.
PD: Víctor se quedó mirando en el Estadio el 5-0 que le dimos a Bolivia de regalo, jeje, ese mexicano es más hincha de nuestra selección que yo :D