Otro post kilométrico y no se cómo empezar, probablemente esto esté terminado de publicar mañana martes, pero va a valer el kilometraje.
Jueves de noche
Salgo de clases de salsa con Ale, llego a casa, me fijo por enésima vez si ya está todo en mi valija y le pongo el candado. Mi madre, aprovechando que mi hermana se iba a tomar algo con sus amigas, decidimos salir a comer pescadito. Y fuimos a comer pescadito, y yo comi una cazuela de mariscos, acompañado con el vino de la casa (ja, me recontra acordé de Mistique :P).
Viernes de madrugada
Y de ahí pasamos a buscar mi valija y arranqué para Tres Cruces, habiendo sido avisada por el PiperFast de que había que estar como una hora antes.
Lo único que me ponía nerviosa era que yo como soy harta despistada, me iba a perder o iba a hacer algo mal, pero me di cuenta de que estas cosas de viajar están hechas como para que un nene autista de dos años las entienda -800 carteles con sus correspondientes flechitas-, y así arribé al Eladia Isabel de Buquebus, cazé el mp3, y me armé una playlist que fuera pum para arriba, porque conociéndome, no dormí en todo el viaje.
Qué tranquilizante que es mirar el río, salía a cubierta nomás, con frío y todo, a ver el mar (e intentar prender un pucho en menos de 40 intentos). La playlist iba avanzando en intensidad a medida que no podía dormirme, hasta que llegó a un punk desquiciado.
Y llegué a Buenos Aires.

Viernes propiamente dicho
El wey me estaba esperando a las 7 y media de la matina con la marca de la almohada todavía pegada a la cara (jijiji), pero con toda la buena onda del mundo, y nos fuimos en colectivo (al decir porteño, bondi pa'l yorugua) en una hora más o menos de viaje (catalogado como cerca, jajaja, es que en Montevideo una hora ya es salir para afuera de la capital), hasta su depto (muy monono por cierto).

Allá, ya en lo que me acomodé, nos pusimos a pistear un rato -el muñequito de la foto lo hice yo con los Skittles, que según me dicen no son fáciles de encontrar allá, lo que me resulta extraño porque acá sí-, y casi gana el sueño, así que tuve que impulsar la salida, que nos llevó a Palermo, primero al Alto Palermo shopping, y después a ver tiendas por las callecitas.
En ese momento me percaté de tres cosas:
- Tenían razón cuando me dijeron que si mirás el horizonte lo único que ves son edificios.
- Las fachadas de los edificios no difieren mucho en su estructura con lo que es Montevideo, con la enorme salvedad de que hay más publicidad, y todo es en mayor escala.
- La Whooper de Burger King tiene pepino.
Después de haber recorrido tiendas y tiendas (entré a una tienda de Rip Curl, y vi una bermuda de mujer hermosísima, tanto que se me chorreaba la baba a mares, y lo frustrante no es no tener la plata para comprarla, sino el evaluar que si te gastás esa plata en la bermuda no comés el resto del viaje), volvimos al apartamento, ya vencidos por el sueño, a dormir un ratito (creo yo que unas tres horitas, como para encarar algo).
En la tarde, hablamos con
Víctor, y arreglamos para ir a un toque de Pablo Grinjot y la Ludwig Van en el Palacio el Victorial en San Telmo, ya encarando la previa. Barrio por demás pintoresco este San Telmo, tiene bolichitos y callecitas angostas, que me hizo acordar mucho a La Pedrera pero en su onda citadina. Y me llamó la atención que éste lugar en particular tuviera una especie de teatro interno y funcionando dentro del edificio pero afuera el pub, que estaban ambas cosas funcionando en simultáneo pero aparte (acá es por lo general pub con show, si no querés ver el show no vas, acá sí cabe esa posibilidad).
Paréntesis aparte, voy a hablar un poquito de
Pablo Grinjot. Yo había escuchado un par de temas nomás, pero nunca me imaginé la integralidad de su música, aparte de como voces e instrumentos tienen una sincronicidad totalmente armónica. Aparte siempre fui afín a música que incluyera instrumentos clásicos, pero el aporte de cada instrumento es como necesario y que no se podría escuchar sin ese acorde en el momento preciso. Puedo decir que me llevé más que una grata sorpresa, la verdad, y los volvería a ver en vivo sin lugar a dudas.
Aparte de eso, Victorino me regaló un CD de
Alvy Singer Band, el "Volumen Dos - La Elegancia". Yo ya había escuchado el Volumen Uno, y me gustó pila. Bueno, resulta que el wey está reeditando ciertos discos bajo su sello, y qué discos. Le agradezco profundamente, porque es un discazo.
Después de haber ido a tan buen concierto, nos fuimos al Planet de Belgrano, a tomar unas birras -justo estaba tocando una banda, que por Dió había que bajarlos a palos del escenario-y como sólo había almorzado un alfajor cachafaz (la competencia del havanito, que ricos alfajores por diooooó), nos pedimos un tostado para comer.
He aquí la anécdota (yo a todo esto con un hambre monumental):

Yo - Dos tostados por favor
Mozo - ¿De pan árabe o pan de miga?
Yo - Pan árabe (lo qu acá es pan de pita)
Víctor - Pan de miga
(Pasa media hora)Mozo - ¿Vos sabés que no hay pan de miga?
Yo - Entonces de pan árabe
(Media hora después, llamo al mozo)Yo - Disculpame, pero la verdad es que tengo hambre, ¿cuándo vienen los tostados?
Mozo - ¿Ves al pelado que está en la barra? Él los está haciendo.
Yo - Bueno, decile que si demora mucho me voy a comer un brazo
(Risas)
(Una hora más tarde, me acerco a la barra)Yo - ¿Y? ¿Falta mucho?
Mozo - Mirá, justo iba a ir a la mesa a decirte, ¿sabés que tenemos dos panes árabes, pero uno no sirve? Tenemos pan francés y pan de pebete.
Yo - ¿Cómo es el pan de pebete? (Si, me imaginé que sería lo que acá le decimos tortuga, pero por las dudas uno pregunta)
Mozo - Eeeehhhh, ¿cómo no sabés qué es el pan de pebete?
Yo - Papá, soy uruguaya, no tengo idea qué es el pan de pebete
(Mozo preguntándole a otro loco que estaba atrás de la barra)
Mozo - ¿Cómo le explico lo que es un pan de pebete?
Loco - ¿No sabe lo que es un pebete?
Mozo - Es uruguaya
Loco - Ah, bueno, esteee, es un pan (y me hace la forma de un pan redondo)
Yo - ¿Sabés qué?, no importa, vos hacelo con lo que haya o me caigo del hambre acá mismo (yo a las risas pero mirando tipo apurate flaco que esta es la comida más larga de la historia)
Mozo - Sisi, yo te los llevo a la mesa, no te preocupes.
Cuando llega el tostado........era una lámina dura tipo sánguche caliente pero durísimo. Y poco me importó porque me lo comí como si fuera un Strogonoff de pollo. Y después de horas de hablar de música con
Chechu, Víctor y Mario, nos fuimos al apartamento a dormir -ah, es que Chechu había ido de joda por otro lado y nos encontramos todos en el Planet, divina la chabona-.
Sábado al mediodíaYo despertando a todo el mundo con un gran waiki waiki, me pegué una ducha para abrir los ojos, y nos fuimos al 7mo Torneo aniversario del PCBA (Pipaclub Buenos Aires). De más está decir que el ambiente es de total camaradería, me crucé y puse a charlar con los que ya habían venido a la fumada de Montevideo, con los yoruguas de nuestro Club -que hasta ese momento no los había visto-, y con gente que no conocía pero que estaba en la misma que yo. Y se charló de todo un poco, no sólo de pipas y tabacos, sino de la vida, en fin, sumamente ameno.

En lo que respecta al Torneo propiamente dicho, salí 41ava de 49, lo que no dice nada, sino que yo fui a ganarle sólo a uno y le gané a 8, jejejeje.
Después de lo que era el torneo en sí, vino la cena. Y también demoraron horrores en traer los chivitos y las entradas (yo me llené a croquetas, y trajeron después un chivito enoooooorme que apenas lo probé), con un vino espectacular -je, ahora aprendí algo sobre la catación de vinos-.

Después de lo que fue la cena -después de lo que me contaron jamás me subiré a un avión que vaya por Ezeiza-, fiouimos de nuevo al apartamento, cambiazo, y luego a una fiesta vintage, en la que la gente se viste de los 80, y baila música de los 80. En realidad fui a bailar porque quería ir a bailar, pero particularmente la música de los 80 tiene esos teclados repetitivos abominables -y si, me canto todas las canciones porque me las conozco, que le viá hacer-. Igual pasé bárbaro en el Soho Club, sobre todo bailé más la música de los 70 y 50 que otra cosa.
Vuelta a casa, nos quedamos tomando birra como hasta las 7 de la matina, y charlando sobre la filosofía del cangrejo azul con pintitas :D.
Domingo de tardecitaOtra vez al ritmo de waiki waiki y al son de los Ositos Gummies, desperté a todo el mundo pa salir a pasear, ésta vez sí a hacer las compras, encargos, y todos los etcéteras.
Arrancamos a la salida del subte, haciendo un mini tour propiamente turístico, pasando por la Catedral Metropolitana, donde se encuentran los restos de San Martín.



Me llamó muchísimo la atención dos cosas: los de gendarmería (que acá es el cuerpo de Blandengues), y las cúpulas abovedadas de la Catedral -hermosas por cierto, con un mínimo ressemblance con el Panteón de Roma-.

Esa foto es tomada desde la Plaza 1ero de Mayo, donde se arman todas las protestas, y de fonde se ve la Casa Rosada, que más allá de su historia presidencial, tiene historias interesantísimas que las comentaré en otro post.

Y bue, me recorrí toda tienda de zapatos habida y por haber en lo que es Florida y Lavalle, y como no encontramos mucha cosa, nos fuimos a Avenida Cabildo.
Pero antes, fuimos a Calexico, a ver si podíamos comer burritos de los de verdusqui, y estaba cerrado. Caímos en un restaurante, en el que comimos de todo charlando de las diferencias entre los lenguajes en Argentina, Uruguay y México -ya se qué quiere decir palito, jijijiji- y a la salida, cuando fuimos a pagar, no aceptaban Visa!! (dónde se vio), y cuando pagamos en efectivo, el mozo nos manguea un pucho -taba como desesperado por fumar, muy fuerte-.
Después fui a comprar puchos, y el kiosquero se me quiso encanutar 10 pesos, a lo que lo miré con cara de soruya, y le mandé el "Chabón, te faltaron 10 pesos", que me los dio tipo "Ay, disculpá".
Definitivamente nadie tenía ganas de laburar el domingo, eso seguro.
Y después de todas las compras, recorridas, paseos en colectivo y subte, llegamos al apartamento y ya a ordenar todo porque me volvía a mi casa, habiendo hecho nuevas amistades, conociendo un poco más de Buenos Aires, y habiéndola pasado genial.

(Ya ésta foto es en las últimas, tomando cervecita en el balcón antes de irme).
Y de yapa, en el Buquebus, a la vuelta, viajé en primera clase porque me colé con un amigo (que él sí viajaba en primera), y dormí comodísima lo que pude dormir -pasando antes por el Free Shop, haciendo los últimos mandados-.
Tengo que agradecerles a Mario y a Chechu por todo el aguante que me hicieron allá (sobre todo porque hay que bancarme a mí), y además por darme alojamiento, la verdad chicos que miles pero miles de gracias :DY ahora a estudiar se ha dicho...